El suicidio en masa de los Lemmings

Ganadora de un Oscar a la mejor película documental en 1959, la película “infierno blanco” lanzó a la cima un mito que ya existía en la literatura: “Los lemmings se suicidan”. Pero eso está muy lejos de la realidad, lo que si es cierto es que estos pequeños roedores, sufren una explosión de población cada poco tiempo, tanto así que se multiplican 10 veces, dando lugar a una disminución de los recursos.

Entonces, inician un éxodo en línea recta, pero esto se debe a su pobre sentido de orientación no a un acto voluntario de suicidio, donde apenas unos obstáculos los obligan a desviarse. Pequeños ríos o lagos los cruzan nadando, pero muchos de ellos terminan ahogados o golpeados. En ocasiones se encuentran con pendientes pronunciadas y a pesar de las continuas caídas continúan escalando.

La película muestra a estos tiernos animalitos lanzándose desde un despeñadero hacia el mar, y el narrador dice que nadarán hasta que se mueran del cansancio. Quisiera defender el documental, pues nunca dice que los animales se suiciden sin más, pero no dicen por qué lo hacen, y ese es el problema: lo que no dicen. Y ya desde antes, existía un mito vikingo en el que dice que cuando la comida escasea, los lemmings se vuelven locos y se suicidan lanzándose desde un despeñadero, y la película pareciera darle crédito a este mito.

Algunos años después, el productor de la Canadian Broadcasting Corporation, Brian Valle realizó un estudio donde dicta que los lemminis de la cinta fueron capturados por unos niños contratados por los productores del documental. Vallee dedujo que era imposible que los animales se hubiesen arrojado al mar porque, para empezar, la escena fue filmada en el río Bow, cerca de Calgary, en la parte interior de Canadá, una zona que, además, no es su hábitat natural. Los lemminis habrían sido llevados hasta allí, se habría hecho un montaje de nieve y capturas de todos los ángulos para simular una migración.

Ya en la orilla del acantilado se les habría asustado para que se lanzarán a esa caída mortal. Lamentablemente, un juicio nunca se pudo llevar a cabo, por falta de pruebas tangibles, pero mucho apunta a que existió un maltrato hacia estos animales.

Los lemminis en el folclore

Algunas tribus de las regiones árticas creían que los roedores vivían más allá de las estrellas y que en algunos años bajaban a la Tierra.

El geógrafo Zeigler de Estrasburgo propuso que caían del cielo con las tormentas y que luego morían repentinamente con el crecimiento de la hierba en primavera.

A principios del siglo XX, donde ya en un influyente libro infantil de consulta en el Reino Unido, la Children´s Encyclopaedia de Arthur Mee (1908), decía:

Avanzan en línea recta, por montañas y valles, a través de jardines, granjas, pueblos, manantiales y estanques; envenenan el agua y provocan fiebre tifoidea (…) continúan hasta el mar, y provocan su destrucción metiéndose en el agua (…) Es triste y terrible, pero si ese éxodo funesto no tuviese lugar, los lemmings habrían dejado Europa pelada hace mucho tiempo.

El popular videojuego de los 90 Lemmings muestra unos curiosos personajes a los que tienes que ayudar creando escaleras, escarbando agujeros o lanzándolos con paraguas al vacío.

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